HISTORIA DE LA FILOSOFÍA

IES ROSARIO DE ACUÑA


 

 

 

 

 

TEMA I: EL PROBLEMA DE LA NATURALEZA EN LA FILOSOFÍA PRESOCRATICA

 

Índice:

 

0. Introducción general: A. Términos. B. El ciclo de la metafísica presocrática.

1. La escuela de Mileto. Tales. Anaximandro. Anaxímenes.

2. La escuela pitagórica. Idea de Cosmos.

3. Heráclito de Éfeso.

4. La escuela de Elea. Parménides de Elea. Zenón de Elea. Meliso de Samos.

5. Empédocles. Anaxágoras.

6. El atomismo clásico. Demócrito y Leucipo.

 


 

0 Introducción general

 

Este apartado «0» no es para estudiar, sino para leer y entender lo que viene después.

 

 

A. Términos

 

Phisis.

 

A los primeros filósofos griegos Aristóteles los llamó «phisikhoi»: físicos. No debe confundirse en cualquier caso con lo que hoy se entiende por físico. «Phisis» significa naturaleza. Pero su sentido es mucho más abstracto de lo que hoy se entiende por tal. De hecho este término está emparentado con «génesis» que significa nacer, surgir. El sufijo «sis» que lo hace abstracto designa concretamente el acto de «phínai», el proceso de surgir y desarrollarse, producir, «dar nacimiento a». No supone tanto el origen, o principio como el fundamento o como diría Aristóteles, el substrato. También material permanente o «naturaleza de las cosas» de la que se componen en última instancia todas las cosas en todos los tiempos.

 

Arkhé.

 

Significa principio. Es un término que no utilizaron al parecer ni Tales ni Anaximandro, aunque Aristóteles se lo atribuya y Conrford supone que Anaximandro ya lo usó. Arkhé significa principio, origen. Punto de partida o estado inicial de cosas.

 

Monismo

 

Palabra con la que en historia de la filosofía se suele referir a todo sistema filosófico que supone un solo principio o arkhé, pero también un solo elemento fundamento de las cosas o phisis.

 

pluralismo

 

Palabra con la que en historia de la filosofía se suele referir a todo sistema filosófico que supone una pluralidad de principios originantes y constituyentes de la realidad.

 

Metafísica

 

Palabra con la que en filosofía se designa de modo crítico el conjunto de sistemas filosóficos que parten del supuesto de que concebir la realidad racionalmente equivale a concebirla como una unidad, sea desde un principio único o desde varios.

 

 

B. El ciclo de la metafísica presocrática.

 

La metafísica presocrática supone la ruptura más o menos radical con respecto al tipo de explicación que la tradición mitológica aplicaba al mundo circundante.

 

Es el resultado de una crisis estructural de las concepciones religiosas y cosmogónicas representadas en las figuras de Homero y Hesíodo. Una crisis centrada en el siglo VI ane. y que en Grecia se desenvuelve con nuevos instrumentos racionales: La Geometría y la Física como contenido de la racionalidad científica de entonces, y la Democrácia, como modelo político resultante del proceso de colonización helénica.

 

 

Apunte histórico

 

La sociedad en la que cristaliza la filosofía es el resultado de un proceso histórico que se inicia con las migraciones hacia Grecia culminadas en el siglo XII ane. con los Dorios. Estas migraciones producen profundas transformaciones en la cultura micénica asentada ya en Grecia. Esta cultura, es el resultado de la mezcla cultural producida entre los pueblos Eolios, Aqueos y Jonios (todos ellos, como los Dorios, sociedades indoeuropeas que habían invadido el territorio griego durante varios siglos) y los antiguos pobladores, -«sociedad mediterránea»- provenientes del ámbito de difusión Cretense). Este orden precedente (la cultura micénica) se transforma y se produce lo que se ha llamado la «época oscura» (XII-VII); época en la que se desarrollan los grandes mitos y tradiciones culturales propiamente griegos, tan conocidos para nosotros.

 

Los últimos asentamientos producen un aumento de riqueza y por tanto también de demografía que genera grandes tensiones sociales. La consecuencia es el proceso de colonización que va a tener lugar desde el siglo IX al VII ane. De alguna manera las colonizaciones eran «coercitivas» y nada de aventureras, (el mismo estado era quien organizaba la colonización). Las colonias funcionaban también como agencias a través de las cuales las corrientes de bárbaros esclavos circulaban hacia el interior. En este fenómeno de colonización aparece el embrión del pensamiento filosófico.

 

El incremento de la navegación y del comercio, la fabricación de mercancías, la importación, conducían al desarrollo de ciudades de mercaderes y artesanos, en las que podía abrirse paso un racionalismo peculiar, el cálculo tecnológico, comercial, político, un individualismo característico de las democracias, etc.

 

Las colonias en principio trasladan la cultura de las metrópolis, pero en ellas, en la formación de nuevas ciudades, se ejercita de hecho un nuevo racionalismo político peculiar.

 

Es fundamental tener en cuenta que las colonias son el lugar en el que el helenismo se enfrenta con las culturas del cercano oriente que, a su vez, transmiten la influencia de las culturas más lejanas, manifestando explícitamente las contradicciones y la insuficiencia de los mitos tradicionales en la concepción adecuada del mundo.

 

En este contexto surge la Metafísica Presocrática. Ella es el resultado de la reacción de este racionalismo que va generándose en la nueva sociedad ante los grandes temas que estaban planteados y resueltos a su manera por los grandes mitos cercanoorientales. Por ello, el ciclo de la metafísica presocrática se desarrolla en las colonias: Asia menor (Mileto, Samos, Éfeso, Clazomene..) y la Magna Grecia (Crotona, Elea, Siracusa, Agrigento..) rodeadas de bárbaros -persas, cartaginenses- que luchan contra estas colonias.

 

Finalmente, tras la victoria de Salamina (año 480), Atenas comienza a convertirse en el centro del helenismo y los sabios que viven en las colonias acuden a Atenas en lo que será el origen de la sofística. En Atenas, el recelo ante la llegada de estos filósofos provocará su expulsión e incluso su muerte: Anaxágoras, Protágoras, Diágoras, Sócrates, Aristóteles, etc. Pero para entonces, la filosofía en sentido estricto había aparecido definitiva e inevitablemente.

 

Desde el punto de vista de la filosofía de Platón en adelante, el ciclo de la metafísica presocrática funciona a modo de placenta en la que el embrión de la filosofía en sentido estricto tendrá ocasión de nacer.

 

 

1. La escuela de Mileto.

 

 

Contenidos generales.

 

El racionalismo metafísico instaurado por la «escuela de Mileto» sólo puede dibujarse en el contexto de las concepciones mítico-totalizantes de las que hereda precisamente la propia evidencia axiomática de la unidad del Todo. Pero esta comprensión se realizará a partir de procedimientos absolutamente novedosos.

 

En efecto, las fuerzas que según los milesios producen y animan el «cósmos» actúan en el mismo plano y de la misma manera que las fuerzas naturales cuya obra vemos cada día, la lluvia humedece la tierra o el fuego seca un vestido mojado. Lo original es que despojan al mundo de su misterio mitológico. No existe realidad alguna que no sea Naturaleza. Y esta Naturaleza, separada de su pasado mítico, se convierte en problema racional. Mientras persistían confundidos los dos sentidos de physis como origen y nacimiento, la explicación del devenir descansaba en la imagen mítica de la unión sexual. Comprender era encontrar el padre y la madre... Pero entre los jonios, los elementos naturales ya no pueden vincularse por matrimonio en analogía con los hombres. La cosmología pasa de ser un relato semihistórico (mítico) a ser un sistema que expone la estructura profunda de lo real.

 

«El nacimiento de la filosofía, dice Vernant, aparece pues, gracias a dos grandes transformaciones mentales:

 

un pensamiento positivo (científico-técnico) que excluye toda forma de sobrenaturalidad y que rechaza la explicación divina de los fenómenos físicos.

 

un pensamiento abstracto, que despoja a la realidad de este poder de mutación irracional que le prestaba el mito».

 

Sin embargo este cambio no es drástico y mantiene ciertas estructuras permanentes en el mito:

 

la visión unitaria y total de la realidad, bajo la forma de un único principio, es decir, su carácter metafísico.

 

Por ello, diremos que la primera representación de contenido filosófico, esto es, el monismo metafísico, incorpora la tradición mitológica en lo que tiene de unitario y monista. Pero, al sustituir a los dioses y sus relaciones por algún principio arraigado en la Physis (en la naturaleza), como explicación de la pluralidad del mundo, esta Metafísica Presocrática es también el instrumento principal por medio del cual la razón metafísica pudo llevar a cabo la trituración de la misma conciencia religiosa del politeísmo antropomorfista griego, puesto que a ella se enfrenta de modo más o menos consciente.

 

 

TALES DE MILETO

 

Se dice que Tales predijo el eclipse de sol acaecido en el año 585 ane. en la Olimpíada 48. Con ello puede redondearse la época en la que vivió.

 

Tales es considerado por la tradición griega como uno de los siete sabios entre los que estaban además Bías de Pirene, Pítaco de Mitilene, Cleóbulo de Lindos, Solón de Atenas, Quilón de Esparta y Periandro de Corinto, (en una de sus tradiciones).

 

Los Siete sabios, dice Carlos García Gual, son figuras representativas de un tiempo marcado en el progreso de la civilización antigua. El de la emergencia de la inteligencia política, con la organización de las póleis en su marco institucional y legal, con el ocaso de las oligarquías y la fundamentación del orden cívico en leyes escritas para todos. Por ello, las actividades que la tradición atribuye a Tales en la ciudad de Mileto responden en parte a esta tradición en la que es obligado atribuirles destrezas y habilidades que hagan honor a su talante.

 

Como sabio se le atribuyen ciertos principios geométricos: la bisección del círculo por su diámetro, los ángulos de un triángulo isósceles son iguales, y los ángulos verticales opuestos son también iguales. También desarrolló conocimientos de astronomía, entre los que destacan la predicción de un eclipse, medida de los solsticios, etc.

 

Desde el punto de vista filosófico conocemos dos importantes tesis metafísicas fundamentales: Todo es Agua y Todo está lleno de dioses.

 

Todo es agua. Esta tesis responde, en efecto, a la misma experiencia fenoménica del agua que nos la presenta como determinándose en los tres estadios: sólido, líquido y gaseoso (Aristóteles mismo conjetura esta idea). Pero su significado metafísico radica en que veamos al agua fenoménica como physis y arkhé. Un agua que puede llevar disueltas en su seno a todas las demás cosas, a la vida y, por así decir, a la propia divinidad.

 

El racionalismo naturalista de Tales borra así las formas míticas con las cuales el universo es representado antropomórficamente. Porque ya no serán los dioses, sino las transformaciones propias de la naturaleza del agua, las que explican la diversidad y pluralidad de la naturaleza.

 

 

Todo está lleno de dioses. Esta frase es un golpe contra la religión porque los dioses no se destruyen tanto negándolos como afirmándolos por todas partes. Si todo está lleno de dioses, es porque no hay lugar asentado para ellos. Y la tesis de la unidad de la materia cósmica en agua disuelve las características cualitativamente distintivas que debían recibir los dioses.

 

El mundo deja de ser extraño a los hombres. Su postura es ya una moral que critica toda moral fundada en principios teológicos. Y encierra además un principio democrático: todos los hombres son iguales, la sangre es un líquido acuoso de la misma naturaleza, todos los hombres estamos modelados de la misma sustancia y las diferencias son fenoménicas y accidentales.

 

 

ANAXIMANDRO DE MILETO

 

Según Teofrasto, Anaximandro fue discípulo y sucesor de Tales. Parece que en el año 547/6 ane. tenía Anaximandro unos cuarenta años y que poco después murió.

 

Desde el punto de vista de sus actividades científicas parece que usó el gnómon, escuadra vertical cuya sombra señala la dirección y altura del sol (reloj de sol) y parece que fue quien lo introdujo en Grecia. Parece que dibujó un mapa de diseño circular en el que las regiones conocidas del mundo formaban segmentos aproximadamente iguales. Por otra parte hay quien le atribuye una dedicación a la elaboración de genealogías para las familias adineradas.

 

 

LO APEIRON

 

El arkhé de la physis para Anaximandro es «to ápeiron» traducido a veces por «lo ilimitado», y otras por «lo indefinido». Apeiron viene del griego «peros» que significa límite, contorno; el prefijo «a» como negador permite cualquiera de las dos traducciones, aunque de ello se desprenden interpretaciones diversas en las que no vamos a entrar. A «to ápeiron» opone Anaximandro el «Cósmos» (representado por su concepción del mundo a través del «mapa mundi»).

 

Anaximandro pretende dar inteligibilidad a la tesis de Tales, puesto que los procesos de condensación y rarefacción requieren, además del agua, un principio transformador: ¿Por qué del agua se produce la pluralidad del mundo y no permanece eternamente igual a sí misma?

 

Anaximandro conservaría de Tales de Mileto el esquema de la transformabilidad de unas formas en otras, pero no de un modo directo e inmediato, sino, por la mediación del «ápeiron» «que lo envuelve todo y lo gobierna todo porque es divino, inmortal e indestructible». Al ser envolvente del cosmos, garantiza la unidad metafísica del universo.

 

El cosmos temporal aparece envuelto por el «ápeiron» no solamente en sentido espacial, sino temporal: el «ápeiron» es lo que antecede a un cosmos que comienza y lo que sucede a un cosmos que termina desvaneciéndose, que supone la idea de tiempo cíclico propia de los griegos. El Tiempo, para Anaximandro, aparece como una ley en virtud de la cual todos los cambios y la pluralidad del mundo se realiza cumpliendo el ciclo marcado por ese tiempo que comienza y termina siempre en el ápeiron. Dentro de esta idea de tiempo cíclico se ha querido ver en Anaximandro un pensamiento evolucionista, según el cual se van configurando los seres vivos en el mundo.

 

Apeiron es también anterior al cosmos. Está fuera del mundo. Sin embargo, tampoco significa esto asumir una posición de carácter religioso, sino, todo lo contrario, porque «eso que se representa como fuera del mundo» no se define positivamente, como un Dios o algo por el estilo, sino como lo que no está sujeto a límites, lo indeterminado e indefinido por definición, aquello que racionalmente sólo podemos pensar negativamente. Por lo tanto, Apeiron no es tanto aquello de lo que se parte en la génesis del mundo, sino aquello a lo que se llega cuando se ha puesto en duda la posibilidad de que el agua por sí misma pueda ponerse en movimiento, pueda transformarse en todas las cosas.

 

 

ANAXIMENES DE MILETO

 

Anaxímenes tuvo su acmé hacia el año 546/5, 22 años más joven que Anaximandro. Mileto, y por tanto la escuela, fue destruida por los persas en el año 494 ane.

 

La physis como arkhé para Anaxímenes es el Aire. En este sentido es una síntesis de los dos anteriores. El aire incorporaría tanto las funciones del «ápeiron», como las del agua como sustancia. De hecho Teofrasto considera al aire en Anaxímenes como «ápeiron». Es determinado, como el agua, pero es, a su vez, «ápeiron».

 

El aire incorpora también un significado relacionado con las potencias anímicas: La «psikhé», aliento, «pneuma» de vida. Así el aire como principio recuperaba el atributo de principio de vida.

 

 

LA ESCUELA PITAGÓRICA

 

La llamada escuela pitagórica fue fundada por Pitágoras de Samos que nació en el año 572 ane. aproximadamente. De él se dice que fue discípulo de Anaximandro. Dedicado al parecer a la acuñación de monedas, abandona Samos cuando se impone la tiranía de Polícrates en el año 532. Emigra a Crotona (Magna Grecia) y organiza allí la escuela pitagórica. Aunque algunos le atribuyen origen aristocrático, su doctrina de la transmigración de las almas, su «feminismo», así como su propia actividad nos sugieren más bien una inclinación a la democracia. En Crotona parece que la escuela ejerció una gran influencia política, influencia que se puso de manifiesto en la expulsión de la que fueron objeto hacia el año 500, cuando se arrasan sus locales. De ahí Pitágoras huyó a Metaponto donde murió.

 

Se habla de «escuela pitagórica» como referencia para la historia de la filosofía, no sólo por la institución sino también porque nunca firmaban individualmente sus obras. La escuela se componía de dos tipos de alumnos, los «acusmáticos» y los matemáticos. Los acusmáticos eran, por así decir, los principiantes, mientras que los matemáticos eran los iniciados.

 

Discípulos famosos de esta escuela que se perpetuó hasta los tiempos de la filosofía neoplatónica son, por ejemplo, Alcmeón de Crotona, famoso médico que basaba sus teorías sobre la salud en la teoría pitagórica de la armonía de los opuestos y que consideraba al cerebro, por ejemplo, como el centro del pensamiento. Hipasos de Metaponto, al que Diógenes Laercio considera maestro de Heráclito, pero que según otros fue lanzado al mar por revelar graves secretos de la escuela. Posteriormente, en la época de Platón tenemos a Arquitas, el tirano de Tarento, Hicetas de Siracusa, que defendía la idea de la rotación de la tierra sobre su eje como causa de la noche y el día, Petrón de Himera y Filolao de Tarento, entre otros.

 

 

Ideas filosóficas

 

Parece que en el origen de la filosofía pitagórica juega un importante papel la religión órfica. Religión que defendía la distinción entre el alma y el cuerpo, y la doctrina de que el alma es eterna y se reencarna sucesivamente, así como la concepción dualista del mundo entre pares de opuestos.

 

La filosofía pitagórica parte de la oposición entre cualidad/cantidad, una oposición considerada aparente. Los pitagóricos niegan que las cualidades sean reales, y las consideran apariencias o fenómenos superados bajo la idea de un Cosmos armónico regido por proporciones y armonías matemáticas.

 

Para ello, parten del análisis de ciertas regiones categoriales como, por ejemplo, la música, en la que se establece una proporción entre los sonidos y las distancias de la cuerda vibrante. De ello y de otros muchos fenómenos se postula la idea de que las relaciones matemáticas son objetivas y que están más allá de los fenómenos. La tesis que resulta de todo ello es:

 

Todas las cosas son número y cada cosa es número.

 

La tesis «todas las cosas son número» como tesis cósmica quiere decir que las diferentes cosas del mundo que «aparentemente» no parecen organizadas según medida, resulta que «en realidad» están regidas por proporciones matemáticas. Así, la belleza será el resultado de la armonía proporcional, la salud como armonía entre las partes del cuerpo (Alcmeón de Crotona), la justicia, como una armonía entre las distintas partes de la ciudad, o armonía entre los distintos ciudadanos, etc.

 

 

Problema metafísico

 

Sin embargo, la tesis «todo es número» obliga a pasar de unidades modulares, relativas, a unidades en sentido absoluto y con ello a la postulación de la unidad como principio ontológico originario. De esta forma, el aritmetismo pitagórico conduce a la idea de átomo como unidad última indivisible y soporte de lo real. Por otra parte el aritmetismo incluye el riesgo a caer en una suerte de aritmología completamente ridícula y mística.

 

El pitagorismo llevaba por otra parte implícito el principio de su derrumbamiento: el inmovilismo resultante de sus teorías dio como resultado que fueran estrepitosamente expulsados de Crotona. Esta circunstancia junto con el descubrimiento de que existen configuraciones cuyos términos no sólo no habían sido coordinados según la conmensurabilidad sino que no podrían serlo nunca, desde sus propios postulados, les llevó a la catástrofe como escuela. El teorema de Pitágoras, que afirma que el cuadrado de la hipotenusa es igual a la suma de los cuadrados de los catetos en un triángulo rectángulo, es buena prueba de ello, puesto que en la solución del problema más sencillo, en el que los catetos representan precisamente la unidad, el resultado es un número irracional, inconmensurable.

 

 

HERACLITO DE ÉFESO

 

Llamado el oscuro, vivió a finales del siglo VI. Ya por el año 480 no se aprecia ningún tipo de actividad filosófica. Parece que recibió influencia de los pitagóricos. Hijo de familia aristocrática, de él se cuentan varias anécdotas, como por ejemplo, que fue invitado por el rey Darío de Persia y que rechazó la invitación, que quisieron aclamarle como rey, a lo que él se negó, etc.

 

Su oscuridad responde a la forma aforística en que se conservan sus opiniones.

 

Tesis fundamentales

 

1. Devenir absoluto. «Panta rei».

 

2. Doctrina del Logos, como principio de coherencia  subyacente a las cosas.

 

3. Fuego como principio metafísico. Es esta una tesis discutible que trataremos de interpretar de otra manera. Según ella, Heráclito se nos presenta ciertamente como un continuador del espíritu de la escuela de Mileto, aportando un nuevo y distinto elemento único como principio del mundo, pero en atención a sus tesis anteriores, el significado del fuego debe interpretarse desde otros parámetros, como luego veremos.

 

Sentido dialéctico de sus tesis

 

La filosofía de Heráclito se enfrenta con la tesis metafísica de la unidad del mundo. Porque la unidad ahora se realiza en la destrucción continua de las diferencias. Lo que se conserva es precisamente el cambio incesante.

 

De este modo, la unidad del mundo corresponde precisamente con el incesante cambio, en los términos que él utiliza: la unidad es «pólemos» y «sinapsis». Unión y separación, cambio permanente.

 

Ahora bien, la unidad tiene sentido en el devenir en la medida en que este responde a una ratio, a un orden. Es lo que Heráclito llama «Logos», palabra que significa recoger, componer, organizar, razón, etc. Logos es la ratio según la cual se producen los cambios. Sólo así puede entenderse la siguiente frase de Heráclito: «Si se escucha no a mí sino al Logos, será preciso convenir en que todas las cosas son una» dice Heráclito. La unidad es el cambio en la medida en que éste se realiza según el logos.

 

Distingue además Heráclito entre el logos común y el logos individual, en rigor, los «dormidos» como dice él, tienen sólo logos individual que, de hecho, no puede ser logos, porque el logos es siempre común.

 

El cambio responde a la misma concepción de la organización de la vida de modo cambiante, que contrasta evidentemente con el inmovilismo reaccionario propio de los pitagóricos.

 

 

ESCUELA DE ELEA: PARMÉNIDES

 

Elea es una colonia griega en la Magna Grecia, fundada en el año 540 ane. Por ello, Parménides, que vivió en los primeros tiempos de la ciudad, parece que cumplió papeles importantes en la organización de la misma. Incluso se le atribuye la elaboración de las leyes en esta ciudad.

 

Al parecer, recibió influencias pitagóricas y no es difícil interpretar su filosofía como dirigida contra Heráclito, al cual niega absolutamente como veremos.

 

Obra

 

De Parménides se conservan ciertos fragmentos correspondientes a un poema en estilo épico en el que relata un proceso de iniciación muy usual en las religiones mistéricas de los griegos. Sin embargo, el contenido es, contrariamente, profundamente antirreligioso.

 

La idea fundamental de su filosofía es la idea de Ser: «to eon» proveniente del verbo griego «einai». La idea de ser actúa en el lenguaje como cópula, formalmente, y desde el punto de vista lógico, en la composición de proposiciones realiza fundamentalmente dos funciones: composición y selección.

 

Las dos partes del poema están realizadas siguiendo el desarrollo de esta idea en dos sentidos. Las dos partes son, al tiempo, vías de acceso al conocimiento: una lleva a la verdad y la otra a la opinión -dóxa-.

 

La primera parte expone el camino «del ser y de lo que no puede ser que no sea».

 

La segunda parte expone el camino «del no ser y de lo que no puede ser que sea».

 

Muchos intérpretes han argüido la dificultad de entender para qué le sirve a Parménides presentar esa segunda parte del «no ser», puesto que como él mismo afirma, lo que no es no puede ser pensado.

 

Desde nuestro punto de vista, el sentido del ser se irá determinando por la negación de todas las referencias presentadas en la vía del no ser, por eso en la primera parte se dice, «de lo que es y de lo que no es no ser».

 

Ahora bien, la segunda parte presenta estos contenidos: el cosmos dualista, la divinidad, el fuego, el «ápeiron», el aire, el vacío, el movimiento; en definitiva: la pluralidad del mundo. Todo esto es lo que constituye para Parménides el no ser.

 

Por lo tanto, se parte de la negación del mundo. Su forma de ser consiste precisamente en negarse, y en esa negación se remite al ser. Las apariencias, la pluralidad, son signos ontológicos negativos del ser. Y el sentido del ser se va perfilando negativamente por respecto a las apariencias.

 

La forma de negar las apariencias se realiza a través de los siguientes principios supuestos:

 

«lo que es no puede dejar de ser» (el ser es eterno) y

 

«lo que es no puede proceder del no ser» (no existe paso de la nada al ser).

 

Por tanto el ser es eterno. Parménides critica así las tesis de Heráclito del perpétuo cambio. El cambio es aparente porque todo cambio significa el paso del «no ser» al «ser». Pero, por otro lado, del ser no puede surgir la pluralidad, tal como habrían supuesto en la escuela de Mileto: La pluralidad significa que el ser es distinto de sí mismo: Del agua sólo podría seguirse agua y no la pluralidad que, inevitablemente significaría una negación de ella misma, etc. Estas tesis serán defendidas por su discípulo Zenón de Elea, cuyos argumentos para la negación del movimiento, son muy célebres.

 

 

EMPEDOCLES DE AGRIGENTO Y ANAXAGORAS DE CLAZOMENE

 

Nuevas perspectivas

 

Heredan de la tradición el hallazgo filosófico de Parménides: la inmutabilidad del ser; de Heráclito, su visión del mundo orientado por el principio de las transformaciones y el perpetuo cambio, pero siempre considerando estas como compatibles con un mismo proyecto que es el que ha guiado en todo momento la filosofía presocrática: formular la unidad entre las formas del mundo como unidad global (monismo cósmico).

 

Por otra parte, la consideración de una pluralidad de principios generales mediante los cuales explicar la unidad del cosmos incorpora un nuevo tipo de racionalismo: el racionalismo compositivo, que se opone al tradicional racionalismo de división o participación o transformación.

 

Este nuevo racionalismo no es descubrimiento casual de estos filósofos, sino más bien, la representación concreta de una idea que se está ejercitando a otras escalas: la política (necesidad de formación de una liga de ciudades griegas en la defensa de los enemigos, la propia actividad artesanal, etc.)

 

 

EMPEDOCLES

 

Su vida transcurre a lo largo del siglo V, época de gran auge para la ciudad de Acragas (Agrigento).

 

Se conservan fragmentos de dos obras en forma de poema épico, Las purificaciones y Sobre la naturaleza.

 

Ideas principales

 

Los principios de la physis, los elementos constitutivos del mundo son la tierra, el agua, el fuego, y el aire. De estos elementos se constituye el mundo a través de un principio ordenador que será descompuesto en dos: el amor (que une lo semejante con lo semejante) y el odio (que produce la mezcla y por tanto el mundo).

 

Siguiendo el principio del tiempo cíclico, el gobierno del odio y del amor es alternativo, cuando gobierna el amor el mundo no existe como tal, y los cuatro elementos permanecen separados unos de otros y unidos en el «esferos». La paradoja que plantea el esferos es que los cuatro elementos se mantienen unidos unos a otros y esta es precisamente la función del odio, a pesar de que en el esferos gobierna el amor. El mundo por tanto, es resultado de la destrucción de ese equilibrio y de la mezcla de lo desemejante, y en ese proceso se vuelve recurrentemente hacia el esferos.

 

La idea de amor y odio como principios ordenadores sólo puede introducirse precisamente cuando se supone una pluralidad originaria y la concepción de la combinación de dicha pluralidad. Pero también cuando esa combinación (el mundo) debe considerarse necesaria, determinada por algún principio que la justifique. Por ello podemos decir que precisamente en este contexto concreto aparece por primera vez en filosofía, y en atención a las causas que acabamos de exponer, la idea filosófica de Dios como principio ordenador, como el «demiurgo» platónico. En este caso, además, considerado en términos aristotélicos como causa eficiente.

 

 

Conclusión

 

Lo sensible, las apariencias pitagóricas, o parmenídeas dejan de ser, en virtud de la permanencia de los elementos y de la inmanencia de la filosofía de Empédocles, meras impresiones subjetivas, apariencias, falsedades. Por otra parte, considerar al odio como principio del mundo responde a una visión pesimista de la vida (la idea del «valle de lágrimas»), considerando a la paz como una realidad fuera del mundo.

 

 

ANAXAGORAS DE CLAZOMENE

 

Jonio emigrado a Atenas en el momento en que ésta ha derrotado en Salamina a los persas (480). Amigo de Pericles, maestro de Eurípides, precursor del ideal de la vida contemplativa y del cosmopolitismo de los sofistas. Expulsado de Atenas por impiedad, un delito establecido por Diopito en el año 432, muere en Lampsaco en el año 428.

 

Ideas filosóficas

 

Según Aristóteles Anaxágoras consideraba que el mundo estaba compuesto de unos elementos mínimos llamados «homeomerías»  que significa «aquello cuyas partes son iguales entre sí». Sin embargo, este término es aristotélico, y es difícil atribuírselo a Anaxágoras mismo. Parece ser que este habló de «semillas», «spérmata». Semillas que son heterogéneas, es decir, diferentes cualitativamente unas de otras (representando una visión análoga con la vida biológica).

 

Otra idea fundamental de Anaxágoras es la idea de «Nous». El «nous» representa en Anaxágoras lo que el amor y el odio en Empédocles. «Nous» significa pensamiento, orden, razón. El «nous» es el principio ordenador en función del cual se realiza por necesidad el mundo. Es, sin embargo, distinto de los principios de Empédocles, porque el «nous» no actúa directamente, es más bien concebido como causa final dialéctica, con respecto a la cual todo lo que hay responde en definitiva con el designio del «nous», mente, pensamiento.

 

La unidad del mundo se realiza a través de este principio ordenador que rige el funcionamiento de las semillas, no por determinación directa, sino en cuanto que ellas mismas se realizan como tales semillas, cuando han dejado de serlo, es decir, cuando se han realizado en las cosas que constituyen el mundo. En este sentido cumplen el orden que establece el «nous», sin que este intervenga directamente (como causa eficiente -que era el caso de Empédocles-).

 

Desarrollo del cosmos

 

Las semillas diferentes cualitativamente, se unen formando los cuatro elementos a través de los cuales y por mezcla se realiza el mundo.

 

 

ATOMISMO CLASICO

 

La tradición del atomismo clásico está representada por dos autores: Leucipo y Demócrito de Abdera. Leucipo, relacionado con la escuela eleática, es el maestro de Demócrito, pero casi nada se sabe de él.

 

DEMOCRITO DE ABDERA

 

Viajero, de familia acomodada, se le atribuye la obra «pequeña ordenación del cosmos». Soltero, escritor prolífico: Trasilo le atribuye dos obras de ética, cuatro de física, tres de matemáticas, etc.

 

ATOMISMO

 

El atomismo no es tanto un esquema de la realidad cuanto un esquema moral que desemboca en un nihilismo escéptico encajado dentro de la gran crisis escéptica de la sofística contra la tradición metafísica.

 

En realidad es el desarrollo de una metáfora pero que tiene unos componentes de crítica a la metafísica muy interesantes. Es así una antimetafísica disfrazada de Metafísica y un escepticismo disfrazado de dogmatismo.

 

Ideas metafísicas

 

El mundo está compuesto de átomos y vacío. Los átomos son todos iguales sustancialmente, indivisibles, como su nombre indica, e invisibles. Por ello, frente al analogismo de Empédocles o de Anaxágoras, asistimos de nuevo al univocismo: Todo queda reducido a un mismo tipo de elementos. Los átomos que Demócrito también llamaba «ideas» se distinguen entre sí por su aspecto externo, su forma, su «morfé». Están en constante movimiento por el vacío y debido a su forma y a los choques que tienen lugar entre ellos, se producen las «simplokés», uniones de unos átomos con otros, azarosamente, dando lugar a configuraciones distintas, una de las cuales es el mundo. Es importante señalar que tanto las ideas como las simplokés serán conceptos que Platón actualizará de otra manera. Además en la idea de simploké ya se produce una profunda crítica al monismo metafísico. Pues es evidente que no todos los átomos pueden combinarse con todos, esta posibilidad depende de su forma, y por tanto las configuraciones no pueden dar lugar a una unión global de todas las cosas, ni a una unión necesaria por sí misma. Es la idea que Platón desarrollará a través del concepto de simploké: no todo está relacionado con todo, ni puede estarlo; que es el principio de un pluralismo filosófico de nuevo cuño.

 

 

Importancia dialéctica

 

El atomismo no es tan importante por lo que afirma (profunda metáfora) como por lo que niega. Niega la unidad del ser parmenídeo, las causas teleológicas, el monismo cósmico, y la cualidad, con ello, se niega la realidad de las formas del mundo, puros resultados azarosos de la combinación fortuita entre átomos. Es importante tener en cuenta que frente a Empédocles y Anaxágoras, el Dios, principio ordenador, queda disuelto absolutamente en Demócrito, lo cual no podía ser de otra forma dado el carácter nihilista y escéptico que domina su filosofía. Con ello se niega la necesidad del mundo, algo indiscutible para toda la metafísica anterior.

 

Referencias ideológicas

 

Puede decirse que Demócrito es a Protágoras lo que Platón es a Sócrates. Demócrito parte de la postura escéptica de Protágoras que considera todo como resultado del «nomos», todo convencional. La tesis de Protágoras que afirma que «el hombre es la medida de todas las cosas», es decir, que todo el mundo que nos rodea es relativo a nuestra subjetividad, que se reduce a ella como una convención, como un fenómeno, es el punto de partida desde el que Demócrito establece como principio metafísico la teoría atómica. Esta sirve precisamente para justificar ese escepticismo filosófico. Por ello comparar la teoría atómica de Demócrito con el atomismo de la física no deja de ser una pretensión inútil y ridícula. Primero porque en la teoría física los átomos son diferentes unos de otros, se parecen más a las homeomerías de Anaxágoras. Y, segundo, porque los átomos de Demócrito son el resultado deductivo de la necesidad de justificar ese escepticismo. No son invisibles por su propio sentido, su invisibilidad es un postulado necesario para poder eliminar el mundo como burda apariencia.

 

Conclusión

 

La preocupación fundamental en Demócrito es de índole moral, no física, esta solo tiene interés en la media en que le sirve como argumento para abordar sus preocupaciones morales. De hecho, de los 298 fragmentos que constituyen el corpus democríteo original, solo 5 de ellos se refieren a la física, el resto corresponden a preocupaciones de índole moral.