Entendemos
por lente un sistema óptico formado por dos o más superficies
refractoras, siendo al menos una de ellas curva. Lente simple es aquella
formada por un elemento que tiene dos superficies refractoras. Lente
compuesta es la formada por más de un elemento. Generalmente
las superficies curvas son esféricas, ya que forman imágenes
suficientemente nítidas y son fáciles de pulir mecánicamente.
Clasificaremos
las lentes en dos tipos: convexas y cóncavas. Las convexas,
convergentes o positivas son más gruesas en la parte central
que en el borde, por lo que tienden a hacer la onda más convergente
al atravesar la lente. Por el contrario, las lentes cóncavas,
divergentes o negativas son más delgadas en el centro y tienden
a que la onda sea más divergente conforme pasa a través
de la lente.
Las
lentes quedan caracterizadas por sus distancias focales. Para una
lente convergente, el foco objeto es el punto del que provienen los
rayos que son desviados en forma de haces paralelos dirigidos hacia
el infinito. El foco imagen es el punto hacia el que se dirigen los
haces de rayos paralelos provenientes del infinito (Figura13).
Figura
13
Cuando sólo
un medio circunda la lente , las distancias focales coinciden y las
denotaremos como f. Las distancias que median entre el objeto
y la lente, so, y entre la imagen formada por la
lente y ésta, si, están relacionadas
con la distancia focal mediante la ecuación gaussiana de la
lentes, que queda expresada de acuerdo con los signos de las normas
DIN:

Indiquemos
brevemente las susodichas normas DIN: en relación a las distancias
a lo largo del eje óptico se adopta como sentido positivo el
de la luz incidente, que siempre será de izquierda a derecha.
Así las distancias si y so serán
positivas cuando los puntos imagen y objeto, respectivamente, se encuentren
a la derecha de la lente; serán negativas, por lo contrario,
cuando dichos puntos se localicen a la izquierda de la lente.