
¿Qué es el
Síndrome de Turner?
(Dr. B. Moreno Esteban)
El Síndrome de Turner es una alteración cromosómica
encuadrada dentro de las disgenesias gonadales que cursa con talla baja, infantilismo
sexual y malformaciones somáticas.
La primera cita en la literatura de una disgenesia
gonadal data del siglo XVIII.
FUNKE en 1902 publicó un caso de una enferma
con pterigium colli. Anatomopatólogos como OLIVET (1923) y RONDERATH y MEYER
(1925) encontraron las cintillas ováricas. ULRICH (1930) llamó la atención
de enfermas con membranas en el cuello y linfedema en extremidades.
Sin embargo es mérito de Henry TURNER, en
Oklahoma, quien sistematizó por primera vez la enfermedad que lleva su nombre.
Describió 7 mujeres que cursaban con inmadurez sexual, pterigium colli (que
lo diferenció del cuello corto del klippel-Feil) y cúbito valgo.
CASTILLO en 1947 y REFORZO en 1949, ya publicaron
casos de esta entidad, a la que denominaron "síndrome de los ovarios rudimentarios".
WILKINS (1950) realizó estudio anatomopatológico
de 3 enfermas con características clínicas de este síndrome, observando que
los ovarios de estas pacientes estaban representados por unas formaciones
acintadas de tejido conectivo exentas de células germinales.
POLANI en 1954, mediante la determinación
del sexo nuclear confirmó la presencia de cromatina sexual negativa, al no
existir más que un cromosoma X.
FORD (1959) con la introducción del cariotipo
confirma que se trata de 45 XO (monosomía sexual), aunque después se describen
los mosaicos y otras anomalías estructurales cromosómicas.

¿Cuáles
son los síntomas?
La constitución cromosómica 45 XO se da en
uno de cada 2.500 nacidos vivos con fenotipo femenino. Esta incidencia puede
ser mayor si se tiene en cuenta que el 5% de abortos espontáneos tienen este
mismo cariotipo.
Aun cuando su etiopatogenia no es bien conocida,
parece ser el resultado de una no disyunción materna ó paterna. Se han encontrado
además diferentes mosaicos, delecciones del brazo largo del cromosoma X e
isocromosomas.
Estas pacientes presentan genitales externos
femeninos, con útero y trompas normales, pero de tipo infantil. No existen
ovarios, que están sustituidos por unas formaciones de aspecto acintado y
color blanquecino, situados en los ligamentos anchos. Microscópicamente se
comprueba que estas estructuras son de tejido conjuntivo fibroso, dispuestas
en remolinos y carentes de células germinales.
En la clínica destacan tres aspectos:
1.- Talla baja
2.- Infantilismo sexual
3.- Anomalías somáticas
1.- TALLA BAJA
Suelen alcanzar en la edad adulta una talla
que oscila entre 129 y 147 cm según las diferentes series de la literatura
(en la nuestra es de 139 cm).
Las etapas del crecimiento de acuerdo con
RANKE y cols (13) pueden sistematizarse en cuatro fundamentales:
- Crecimiento intrauterino retrasado.
- Crecimiento normal hasta los 2 años.
- Progresivo deterioro del crecimiento entre
los 2 y los 11 años.
- Crecimiento lento en la adolescencia
sin estirón puberal.
Los estudios de la GH a diferentes estímulos
farmacológicos demuestran datos contrapuestos, aunque existe menor respuesta
al GRF que en individuos normales en edades puberales. Se han encontrado diversos
grados de disfunción neurosecretora y disminución de la Sm C entre los 11-12
años. Por otro lado estas niñas presentan aumento de la secreción androgénica
que normalmente se produce en torno a los 9 años, y ello podría influir en
la dinámica de la hormona del crecimiento. Hay que tener en cuenta que existe
una cierta displasia esquelética en algunos casos.
2.-INFANTILISMO SEXUAL
La disfunción más frecuente en un órgano
en el síndrome de Turner es la disgenesia ovárica. LIPPE prefiere el término
de "fracaso ovárico", ya que el feto a las 14-16 semanas de la gestación presenta
ovarios de estructura histológica normal, así como también lo son las trompas,
el útero y la vagina. Es en el último trimestre del embarazo y en los meses
siguientes a la gestación cuando se produce una rápida atresia de los ovocitos
y fibrosis del estroma . Sin embargo este proceso a veces no es absoluto ni
es todas las asenfermas, y ello explica el que un 5% de ellas puede haber
un grado de función ovárica residual suficiente para iniciar el desarrollo
de las mamas en la pubertad y algunas pueden tener una o más menstruaciones
espontáneas. Raramente tienen ovulaciones, habiéndose observado casos de embarazos,
tanto en niñas con monosomía como con mosaicos.
Las gonadotropinas permanecen en niveles altos
durante los primeros años de la vida (sobre todo la FSH), para luego disminuir
a niveles similares a las niñas normales. Al no producirse la pubertad, por
fracaso ovárico, aumentan las gonadotropinas hasta niveles de menopáusicas,
y por tanto no se produce el desarrollo de los caracteres sexuales secundarios,
y las afectas permanecen sexualmente infantiles y con amenorrea primaria.
Hasta hace poco la infertilidad era definitiva,
pero gracias a las investigaciones en la donación de óvulos y su implantación
en el útero de la receptora, la maternidad es posible, aunque deben resolverse
algunos problemas como cronizar los ciclos hormonales de la donante y de la
receptora, así como encontrar el momento optimo para el trasplante de embriones
al útero. (Ver perspectivas de reproducción en el capitulo V).
Otro tema debatido durante años era el de
la extirpación de las cintillas ováricas. No hay ninguna razón para realizarlo,
a no ser que presenten signos de virilización o haya en el cariotipo un cromosoma
Y (muy raro), en cuyo caso hay riesgo de formación de gonadoblastomas.
3.- ANOMALIAS SOMATICAS
Son variadas y dependen muchas veces de los
diversos cariotipos.
En el momento del parto suele ser frecuente
el linfedema de las extremidades ó el higroma de la nuca, ambos condicionados
por una hipoplasia de los vasos linfáticos superficiales (25%de los casos).
Se produce un bloqueo linfático, que en general desaparece durante el primer
año de la vida, aunque a lo largo de ella puede dar lugar a fenómenos de edema
intermitente y tendencia a la linfangitis.
El descenso de la línea de implantación posterior
del cabello y la rotación de las orejas, pueden ser consecuencia de la distensión
de la nuca.
Con frecuencia presentan grados variables
de disminución de la mandíbula (micrognatia) y secundariamente deficiente
implantación dentaria. Puede haber paladar ojival, epicanto, sinofridida y
disminución de la distancia interorbitaria.
El cuello presenta evidente acortamiento,
siendo más ancho de lo habitual. En una cuarta parte de los casos hay pterigium
colli. Hay una elevada frecuencia de esta anomalía en la monosomía sexual
(45X0). Este cuello alado se forma por unos pliegues cutáneos a modo de membranas,
de forma triangular que van desde la región mastoidea hasta el acromión (cuello
de esfinge).
El tórax es ancho, con aumento de la distancia
entre las mamilas (tórax en escudo) y no hay desarrollo en los casos típicos.
Existen alteraciones óseas como el genu valgo,
escoliosis y otras anomalías ortopédicas. De las más frecuentes son el cúbito
valgo y el acortamiento del cuarto metacarpiano (73% y 54% de nuestra serie
respectivamente). Se ha descrito el signo del carpo- mucho más inconstante-
que es la disminución del ángulo formado por la extremidad inferior del cúbito
y la primera fila de huesos del carpo. BERCU opina que a veces los huesos
del carpo están tan característicamente afectados, que simulan una red de
pescar, lo que en muchas ocasiones constituye la clave del diagnóstico clínico
del síndrome de Túrner.
Suele haber osteoporosis.
Las anomalías cardiovasculares son relativamente
frecuentes, sobre todo la coartación aórtica (10%), la estenosis aórtica y
las valvulopatías (tricúspide y aórtica), aunque también pueden haber defectos
del tabique interventricular, malformaciones de los grandes vasos y dextrocardia.
Cada vez hay mas descripciones de aneurismas disecantes de aorta, de cuyo
origen pueden ser responsables trastornos hemodinámicos ó defectos mesenquimales
primarios.
Pueden aparecer malformaciones renales con
una frecuencia que oscila entre el 35-70 % en las diferentes series. Duplicación
parcial ó completa del sistema pielocapilar, riñón en herradura, uréter retrocava,
anomalías del árbol vascular y agenesia unilateral, son algunas de las encontradas.
No es infrecuente la aparición de alteraciones
metabólicas como la hipertensión arterial y la mellitus (ó intolerancia hidrocarbonada)
así como la hipertensión arterial y la diabetes mellitus (ó intolerancia hidrocarbonada)
así como enfermedades inmunológicas asociadas, como tiroiditis de Hashimoto,
síndromes poliglandulares autoinmunes, colitis ulcerosa, enfermedad de Crohn,
etc. Se ha sugerido que las familias con riesgo de padecer trastornos inmunológicos,
presentan con más frecuencia cromosomapatías, con el síndrome de Down, Klinefelter,
Turner, etc. Otra hipótesis sin confirmar sería que la función inmunorreguladora
del cromosoma X se perdería ó no se expresara con normalidad.
La piel suele ser laxa y tienen con frecuencia
abundantes nevus pigmentados. Puede haber tendencia a la formación de queloides.
La inteligencia suele ser normal, aunque
su siquismo puede influir en mayor o menor grado las anomalías somáticas.

Genética del Síndrome de Turner
(Dra. A. Pérez Castillo)
En 1938, Turner describió en siete mujeres,
de 15 a 23 años, el síndrome que lleva su nombre; no sería hasta 1959 cuando
Ford y col., y Fraccaro y col., demostrasen en tres pacientes que el número
de cromosomas era de 45, debido a la ausencia de uno de los cromosomas sexuales.
Desde este primer hallazgo han sido muchos
los estudios citogenéticos llevados a cabo en mujeres afectadas del síndrome
de Túrner, lo que ha permitido conocer son muy variadas las alteraciones de
los cromosomas sexuales que pueden dar lugar al síndrome; a su vez, estas
alteraciones han propiciado la localización de genes que controlan determinados
rasgos fenotípicos. La prevalencia estimada al nacimiento es de 1 por cada
10.000 mujeres (Polani, 1981), de ellas entre un 40-60% tienen un cariotipo
45,X, el resto son mosaicos o alteraciones estructurales de algunos de los
gonosomas.
El complemento cromosómico 45, X, se encuentra
entre los pacientes con los rasgos clínicos más severos : cuello alado, "cubitus
valgus", coartación de la aorta, disgnesia gonadal y baja estatura. Sólo un
3% menstrúan y sólo un 5% tienen desarrollo mamario. Sin embargo, entre las
pacientes 45,X, existe una amplia variación fenotípica que se manifiesta por
el hecho de que individuos estudiados se sabe que han tenido hijos (de la
Chapelle, 1983). Esto último no es extraño, ya que se sabe que hasta ahora
el 3º mes de vida embrionaria el desarrollo ovárico es normal, incluyendo
la presencia de numerosas y bien organizadas células goniales. No obstante,
estas células sufren un elevado porcentaje de atresia antes del crecimiento,
de forma que al nacer es raro que una paciente 45,X, tenga más de un 10% de
ovocitos. Esta atresia continúa, de forma que en la pubertad la mayoría de
las mujeres 45,X tienen gónadas acintadas (Polani, 1981).
De las anomalías del cromosoma X que se encuentran
en pacientes Túrner, podemos hacer grandes grupos: 1) las deleciones del brazo
corto (Xp) y 2) las deleciones del brazo largo (Xq).
1) En el primer grupo se encuadran los isocromosomas
para brazo largo (Xq): 46, X, i (Xq) y las deleciones del brazo corto propiamente
dichas: 46,X del (Xp). Las primeras son pacientes muy similares a las 45,X,
con baja estatura, isgenesia gonadal y rasgos Turner. Sin embargo, cuando
el isocrosoma X es dicéntrico o cuando se trata de deleciones del brazo corto,
se ha comprobado que el número de pacientes que menstrúa y desarrolla pecho
es mayor.
Estas observaciones sugerían la existencia
de genes determinantes del mantenimiento de los ovocitos en la región más
proximal de Xp (Ferguson-Smith, 1965), hipótesis que se confirmaría al detectarse
deleciones muy distantes del brazo corto, que producían -rasgos Turner, pero
en las que la función gonadal se mantenía, mientras que las deleciones más
proximales estaban asociadas con fenotipos Túrner completos que incluían la
desgenesia gonadal (Wyss y col., 1982). Es de destacar, que cuando la deleción
del brazo corto implica sólo un pequeño fragmento de la banda Xp21 (Oliver
y col., 1976) no aparece ni baja estatura ni disgenesia gonadal.
2) Por lo que respecta a las deleciones del
brazo largo: 46, X, del (xq), se han descrito con menos frecuencia que las
anteriores quizá porque manifiestan rasgos clínicos menos severos. La mayoría
de estas pacientes tienen amenorrea, pero comparadas con las 45, X, es más
elevada la proporción de las que menstrúan , lo que parece indicar que el
mantenimiento de los ovocitos requiere también genes presentes en el brazo
largo del cromosoma X. En apoyo de esta idea está el hallazgo de Krauss y
col. (1987) que han encontrado fallo prematuro del ovario, a nivel familiar,
en mujeres portadoras de una delección intersticial en el brazo largo del
X. La estatura es superior a la de las pacientes monosómicas, pero tampoco
es normal, de lo que se deduce que la estatura resulta menos afectada por
los genes de Xq que por los genes de Xp.
3) Alteraciones estructurales del cromosoma
X menos frecuentes son los cromosomas X en anillo: 46, X, r (x) y translocaciones
entre dos cromosomas X van desde Turner, completos hasta mujeres sólo con
disgenesia gonadal. Anomalías del cromosoma y tales como isocromosoma para
el brazo largo: 46,x, i (Yq) y deleciones del brazo corto: X, del brazo corto:
X, del (Yp)se han encontrado sen individuos fenotípicamente mujeres con gónadas
acintadas bilaterales, de lo que se ha deducido que el gen (o genes) determinante
de los testículos debe localizarse en Yp.
4) Otro gran apartado de alteraciones cromosómicas
presentes en pacientes afectas del síndrome de Turner, lo componen los casos
de mosaicismo (%). El más frecuente: 45,X/46,XX, se describe en mujeres que
generalmente manifiestan menos anomalías que los 4,X puros, como pone de manifiesto
el hecho de que el 12% de ellas menstrúen, frente a sólo un 3% de los casos
puros y que un 18% tengan desarrollo mamario frente a un 5% de las mujeres
4,X La estatura, también, es generalmente superior Otros ejemplos de mosaicismos
son los: 45,X/47,XXX; 45,X/46,XX/47,XXX o los 45,X/46,XY, estos últimos usualmente
tienen ambigüedad genital y, gónadas disgenéticas mixtas, pero también pueden
tener gónadas bilaterales acintadas y rasgos de Turner, haciéndolas clínicamente
indistinguibles de las 45, X. En pacientes 45, X/46,XY, la ocurrencia de gonadoblastomas
disgerminomas, que manifiestan en el 2º o 3º decenio de la vida,
se sitúa entre un 15-20%, de ahí la importancia de determinar o más pronto
posible el cariotipo de estas pacientes.
Las alteraciones cromosómicas que dan lugar
al síndrome de Turner, parece que en general son de origen cigótico o postcigótico.
Referente a esta hipótesis está la elevada frecuencia de los casos de mosaicismo
con una línea que lleva un X o un estructuralmente anormal (Gernabm 1970),
la ocurrencia simultánea de gemelardad monocigótica y aneuploidia 45,X (Karp
y col., ha observado en otras alteraciones cromosómicas en las que si ocurre
y donde el error es precitogótico (del Marzo y col., 1982).
El hecho de que mujeres portadoras de un completo
cromosómico 45, X, manifiesten una serie de alteraciones fenotípicas, representa
una incógnita, si se tiene en cuenta que en las mujeres normales sólo un cromosoma
X es funcional y el otro está inactivado desde el estadio de blastocisto (Therman,
1980). De ahí, que la carencia de dos X activos n la meiosis podría ser importante
en la etiología de la disgenesia gonadal y un menor número de regiones activas
del X podrían propiciar la aparición de los otros rasgos turnerianos (Therman
y col., 1980).
Finalmente es de destacar el elevado número
de abortos que presentan un cariotipo 45, X. De todos los abortos espontáneos
con alteración cromosómicas del 99% de las concepciones 45, X, abortan espontáneamente.
Esto representa un nivel de muerte fetal muy superior a otras alteraciones
cromosómicas, tales como la trisomía 13, 18 ó 21, con la contradicción que
supone el que las anomalias fenotipicas de los individuos 45, X que llegan
a nacer son mucho menos graves que las de los pacientes 45, el único X presente
es de origen materno (Sanger y col., 1971) se pensó que tal vez los fetos
con sólo un X paterno abortarían más frecuentemente. Esta hipótesis se descartaría
cuando Hassold y col. (1985) utilizando técnicas de biología molecular encontrasen
en abortos resultados similares a los de los nacidos vivos, a pesar de la
elevada mortalidad prenatal, es la de4 todo los fetos 45, X que sobreviven
hasta el nacimiento son en realidad mosaicos crípticos para una línea celular
normal. Hook y Warburton (1983) llegarían a esta conclusión, tras la observación
de que entre los abortos espontáneos es muy raro encontrar mosaicos y nunca
se encuentra fetos 46, X, i (Xq) de lo que se deduce que cualquiera que sea
l mecanismo, parece claro que más de una única dosis de algunos loci del brazo
largo del cromosoma X (ó una dosis única del X y del Y) es fetoprotectora.

Tratamiento
Ginecológico del Síndrome de Turner
S. Monereo Mejias
El síndrome de Turner, es una disgenesia
gonadal bilateral, con atrofia ovárica, infantilismo sexual, fenotipo femenino,
talla corta, y una serie de estigmas somáticos característicos.
Se debe generalmente a una monosomía del cromosoma
X, que puede afectar a una o varias líneas celulares, siendo la forma de 45X
la más infrecuente, ya que es una alteración prácticamente letal in útero
(1 de cada 15 abortos suele ser una monosomía X).
Los supervivientes suelen padecer alguna línea
de mosaico o solo anomalías estructurales del cromosoma X. Ocasionalmente
se descubren enfermas con 46XX en sangre periférica y en fibroblastos, con
distribución en mosaico sólo en las gónadas. Esto nos indica que el error
más frecuente es postmitótico.
El cromosoma X suele ser de origen materno
con pérdida del paterno.
La gónada fetal que en un principio es normal,
va sufriendo fenómenos de atrofia folicular y degeneración progresiva, de
forma que en el momento de la pubertad, tan sólo quedan unas cintilla ováricas
atróficas, a consecuencia de lo cual aparece amenorrea primaria, genitales
externos femeninos pero inmaduros sin formación mamaria. Los genitales internos
son normales (útero y trompas aunque de pequeño tamaño.

Correlación
Fenotipo Cariotipo
La pérdida del cromosoma X o Y ocurre en las
primeras divisiones mitóticas, por lo que no todas las líneas pueden quedar
afectadas. Los estudios genéticos demuestran que para la función gonadal sea
normal, es esencial un segmento (Xq13q29) del brazo largo del cromosoma X.
Cuando surgen puntos de rotura, o desarreglos
en este segmento, en hembras aparece amenorrea primaria o secundaria.
En mosaicos 45X46XX-45x/ 47XXX, existen casos
descritos de desarrollo mamario, menstruaciones e incluso fertilidad.
En mosaicos 45X / 46XY - 45X/YY, pueden aparecer
signos de virilización dependiendo del resto de tejido testicular funcionante.
Esto no sólo influye en el desarrollo de genitales
externos (femenino, masculino o ambiguos) sino en la talla y desarrollo de
las anomalías somáticas. En el momento de la pubertad pueden virilizarse si
existe actividad de las células de Leydig, o permanecer sexualmente infantiles
por la disgenesia gonadal, o bien feminizarse por la presencia de un tumor
productor de estrógenos.
Estas pacientes presentan mayor índice de
tumores gonadales de hasta el 20% a partir de la segunda década (germinomas,
gonadoblastomas) por lo que las gónadas debeser extirpadas.
En el caso de monosomía 45X, en el que no
se haya observado ningún signo de virilación prenatal o puberal y no existen
evidencias citigenéticas de que exista una línea celular cromosoma Y, no parece
necesaria la extirpación profiláctica de las gónadas. Aun así a veces detectar
pequeños focos de tejido testicular disgenético mediante antígenos H- Y es
muy difícil ya que casi todas las Turner presentan títulos bajos.

Función
Hipofiso-Gonadal
Estas enfermas padecen de una disgenesia gonadal
que se caracteriza por una rápida atresia o fallo ovárico precoz, tras alcanzar
en las primeras fases del desarrollo embrionario una estructura y funcionamiento
ovárico normal.
En efecto la migración de las células germinales
a las crestas gonadales, la instauración de las divisiones meióticas, y el
desarrollo del resto de las estructuras genitales internas es normal, y a
medida que avanza la gestación, se produce de forma progresiva atresia de
los ovocitos, hilalinización del estroma, dejando los ovarios como cintillas
fibrosas.
Dependiendo de sí el fallo ovárico es total
o no, puede haber niñas afectadas que presenten telarquia, menarquia y hasta
fertilidad, con el consiguiente riesgo de malformaciones fetales en su descendencia.
Hormonalmente el cuadro es un hipogonadismo-
hipogonadotróico con niveles de LH y fundamentalmente FSH elevados por encima
de los niveles correspondientes a su edad y hiperespuesta al estimulo con
LHRH.
La adrenalina es normal, con niveles de andrógenos
adrenales normales por lo que suelen desarrollar vello pubiano. Los niveles
de DHEA, DHEA-S, Androtendiona, son normales al comienzo de la pubertad, aunque
luego quedan en limites bajos debido a la falta de contribución adrenal.
La ausencia de un feedback negativo al no
haber hormonas sexuales produce un aumento en las gonadotropinas a lo largo
del desarrollo pero de forma constante, sino al igual que en los normales
y en niños agonadales, con variaciones en el tiempo: valores altos en la primera
infancia bajos casi nulos de los 4 a los 8 años, para elevarles a niveles
postmenopáusicos en la pubertad.
Como norma general las niñas actas de este
síndrome, presentan amenorrea primaria (representa el 30% de las consultas
por amenorrea primaria) con ausencia de desarrollo de caracteres sexuales
secundarios, no obstante, no es el caso en el 100% de las pacientes ya que
lo más frecuente son cuadros de mosaico con probabilidad de que exista alguna
linera celular que permita restos de tejido ovárico o testicular funcionante
que pueda producir una secreción hormonal suficiente como para que se desarrollen
caracteres sexuales secundarios, no obstante, o es el caso en el 100% de las
pacientes ya que lo más frecuente son cuadros de mosaico con probabilidad
de que exista alguna linera celular que permita restos de tejido ovárico o
testicular funcionante que pueda producir una secreción hormonal suficiente
como para que se desarrollen caracteres sexuales secundarios e incluso aparezcan
reglas, datos que complicarían la sospecha diagnóstica.

¿Cómo
se trata?
El tratamiento en el síndrome de Turner debe
cumplir tres objetivos primordiales:
1. - Evitar la aparición de tumores gonadales
malignos.
2. - Mejorar la talla en lo posible.
3. - Sustituir la función gonadal para conseguir
el desarrollo y mantenimiento de caracteres sexuales secundarios.
La extirpación profiláctica de las gónadas
para evitar el posible desarrollo de un tumor maligno no es obligatorio en
todos los casos, debe hacerse siempre que exista un cromosoma Y en el cariotipo
que pueda mantener algún resto de tejido testicular con gonadoblastos que
puedan degenerar.
Uno de los problemas más graves de las niñas
afectas de S. de Turner, es el retraso de talla final, ya que apenas alcanzan
los 145 cm.
Aunque la razón está todavía por dilucidar,
existen diversos estudios en los que se demuestra que existe alguna alteración
en la secreción de la GH.
Por otro lado, sabemos la importancia que
tienen las hormonas sexuales sobre el crecimiento. Centrándonos en los estrógenos,
sabemos que potencian la liberación de la GH, aumentando la respuesta de GH
a otros estímulos, (fenómeno de "primmig" que aveces se utiliza para diferenciar
un déficit real de GH, e un déficit debido a una pubertad retrasada).
Por otro lado, tiene un efecto anabólico
con la GH ya que aunque en menor cuantía que la testoterona, aumentan la retención
de N, siempre que se utilicen a dosis bajas.
Basándonos en estos datos, y en aquellos obtenidos
en niños con resistencia periferica a los andrógenos en los que se produce
un estirón puberal como el de las niñas, se demuestra que los estrógenos son
indispensables para que se produzca el estirón puberal. Ello hace que la administración
e estrógenos tenga una doble misión durante la pubertad: Contribuir al aumento
de talla del estirón puberal, y facilitar el desarrollo de caracteres sexuales
secundarios.
CUANDO Y COMO ADMINISTRARLOS
Este tema está todavía hoy en día sin resolver.
Hasta el momento actual la pauta normalmente
empleada, era la administración de dosis altas de estrógenos (20 mcg/día),
a partir de los 12-13 años, con lo que se conseguía, desarrollo de caracteres
sexuales secundarios, acompañado de un pequeño estirón puberal, y de un cierre
de las epífisis.
Hoy tenemos datos, basados en niños normales
y con déficit de GH en relación a los fenómenos de crecimiento que ocurren
durante la pubertad: Sabemos que son fundamentales - La talla con la que se
inicia la pubertad, el tiempo que esta dura y la edad ósea, siendo de menos
importancia el tipo de tratamiento que se instaure. En base a ello, se ha
comenzado nuevos tratamientos utilizando dosis bajas de estrógenos.
Levine y Ross (1987) en Filadelfia, administraron
a un grupo de niñas con S. de Turner de diferentes edades, 100ng/kg/ día de
etinil estradiol durante 6 meses. Con ello obtuvieron un aumento en la velocidad
de crecimiento, y una mejoría estadística significativa en el pronóstico de
talla, sin que la edad ósea se modificara más que el grupo placebo.
Recientemente, Zachmann en un estudio sobre
la interrelación de los esteroides sexuales y la GH, propone la administración
de dosis bajas de estrógenos de 0.05 a 0.1 mcg/kg/día, comenzando con una
edad ósea de 10 años.
Teniendo en cuenta estos criterios y aunque
todavía no existen estudios definitivos el tratamiento debe comenzarse antes
de lo que se venía haciendo, teniendo en cuenta dos premisas fundamentales:
- Los trastornos psicológicos derivados de
la ausencia de maduración sexual.
- Y la talla de la enferma.
El tratamiento ginecológico de estas enfermas
consiste en la sustitución hormonal de por vida.
El tratamiento debe comenzarse con dosis de
estrógenos: etinil- estradiol 100ng/ kg/ dia a una edad ósea de 10 años. Se
debe mantener hasta los 12 años a partir de entonces la dosis se debe incrementar
a 5 -10 mcgs día con lo que aparecerá desarrollo mamario, vello axilar y pubiano,
y un discreto estirón puberal. La dosis debe incrementarse de forma progresiva
hasta llegar a los 20 mcg diarios.
Una vez conseguido el desarrollo de caracteres
sexuales secundarios, para evitar la aparición de hiperplasias, displasias,
etc. que puedan degenerar en algún carcioma, a los 6 meses debe asociarse
algún derivado de la progesterona.
Por lo general estas pacientes con dosis inferiores
a 550 mcg. de etinil estradiol o mestranol administrados de forma intermitente,
o asociadas a algún progestageno como la medroxiprogesterona a dosis de 10
mg durante los 10, 12 días de cada mes, se consigue mantener un desarrollo
sexual normal, con pseudoreglas periódicas a la vez que previene la osteoporosis,
y se mantienen los perfilas lipidicos sanguíneos típicamente femeninos protectores
de la arterioesclerosis. Dado que el problema central reside en la atrofia
del tejido ovárico con ausencia de ovocitos, son enfermas estériles.
En la actualidad diversos centros dedicados
al estudio y tratamiento de los problemas de fertilidad como la Universidad
Monash de Australia han intentado con éxito conseguir embarazos en enfermas
afectas de síndrome de Turner, mediante programas de fertilización in vitro,
la implantación de embriones en úteros previamente preparados.
TRATAMIENTO SUSTITUTIVO
ESTRÓGENOS: Aumentan la liberación de GH.
Efecto anabólico sinérgico con GH. Producen el estirón puberal. Desarrollo
de caracteres sexuales secundarios.
DOSIS INICIAL: 10 años de edad ósea. 100ng/kg/día.
DOSIS PUBERAL: 12 años comenzar con dosis
de 5 a 10mcg/día aumentando la dosis progresivamente hasta los 20mcg/ kg/
día.
DOSIS DE MANTENIMIENTO: A partir de los seis
meses, una vez conseguido el desarrollo de caracteres sexuales secundarios
añadir un progestageno como medroxiprogesterona, 10mg al día durante 10
días de cada mes, o bien usar un preparado comercial, que lleve los dos
compuestos (etinil estradiol, a dosis no superiores a 0,05mg y norgestrel,
o levonogestrel, o linestrol, entre otros, a dosis variables).

Terapéutica
del Crecimiento en el Síndrome de Turner
G. Seara, M. Fernández y F.
Reverte
El retraso de crecimiento constituye la característica
más constante del síndrome de Turner. Trataremos de resumir las ideas más
actuales sobre posibilidades terapéuticas en este aspecto. Para ello haremos
unas consideraciones iniciales sobre el patrón esencial del crecimiento en
este síndrome para luego presentar los abordajes más utilizados para su tratamiento.
CARACTERISTICAS DEL CRECIMIENTO EN EL S.
T.
Habría que recordar en primer lugar unos aspectos
que nos parecen básicos en cuanto al crecimiento espontáneo de las niñas portadoras
del síndrome: en primer lugar, que se trata de una cromosopatía por defecto
de material cromosómico, y que este hecho suele implicar una cierta resistencia
tisular a factores de crecimiento diversos. Segundo, que ya el crecimiento
prenatal es defectuoso, con tallas medias al nacimiento inferiores a la media
normal (Lenko et al, 1979), pero que, sin embargo, la velocidad de crecimiento
en los dos o tres años de vida suele estar incluso por encima de lo normal,
para ir disminuyendo paulatinamente a partir de ese momento (Ranke et al,
1983). Por tanto, en ausencia de otros estigmas del síndrome, el reconocimiento
de su presencia por la cortedad de talla puede dilatarse en el tiempo. La
talla media final, dejada a su evolución espontánea, suele ser inferior a
150 cm (Brook et al, 1974; Lyon et al, 1985), pero hay que señalar que sigue
manteniéndose la relación con la talla media de los padres y que también se
mantiene el crecimiento secular. Por todo ello, a la hora de analizar datos
sobre aspectos terapéuticos, necesariamente precisamos utilizar como control
una población contemporánea a la tratada, coetánea con ella y con unas características
de talla familiar similares, extremos estos que no siempre son utilizados
en la literatura sobre el tema.
En tercer lugar, las niñas con ST crecen en
una atmósfera hormonal especial, no necesariamente idéntica en todos los casos
y no suficientemente aclarada en la actualidad. El punto más característico
es la deficiencia estrogénica, pero incluso éste es variable dado que no en
todas las niñas se produce con la misma magnitud ni el mismo "tiempo". Incluso
algunas pacientes tienen telarquia y hasta menarquia espontáneas como correlato
de una estrogenización aceptable. Por lo que respecta a la dinámica de secreción
de la hormona de crecimiento, los resultados son extremadamente variables,
encontrando unos autores respuestas subnormales a estudios farmacológicos
mientras otros obtienen resultados normales. Lo mismo ocurre con los estímulos
con GHRH y con las concentraciones variables de SmC. El estudio de secreción
espontánea de GH más conocido (Ross et al, 18) revela una tendencia a la disminución
de la secreción integrada de GH con el aumento de la edad. Sim embargo, si
tenemos en cuenta el momento en que se produce la máxima pérdida de talla,
entre los 6 y los 10 años (Rnke et al, 1988), éste no coincide con la etapa
de supuesta menor secreción hormonal. Por ello, aún teniendo en cuenta la
inexperiencia de brote piberal de crecimiento, hemos de ser conscientes de
que probablemente el inicio de un tratamiento deba ser más precoz de lo sugerido
hasta ahora, puesto que en ningún caso vamos a conseguir artificialmente un
crecimiento puripuberal suprafisiológico.
En cuanto lugar, podríamos referirnos al hecho
de que la terapia sobre el crecimiento no solo influye en un sentido de desarrollo
somático, sino que está implicada en todo el proceso de maduración psicológica
y de adaptación de la propia imagen corporal. Independientemente de los logros
que consigamos con la terapia, tenemos que movernos con cautela a la hora
de crear expectivas que puedan ser falsas, tanto para el paciente como para
la familia. Será de enorme interés trabajar con estrecha colaboración con
los psicólogos a la hora de abordar este problema.
Por último, no está de más recordar que,
especialmente en uno de los esquemas terapéuticos que presentamos, nos falta
por reciente incorporación, la perspectiva histórica que nos permita confirmar
si realmente las tallas definitiva son muy diferentes a las logradas con otros
protocolos utilizados con mas tiempo.
POSIBILIDADES TERAPÉUTICAS
Por la brevedad de estas líneas nos limitaremos
a referir aquellos usos terapéuticos con mayor difusión. Entre ellos, el primero
en citar es indudablemente el grupo de los anabolizantes esteroideos, como
la fluoximesterona y la oxandrolona.
Probablemente es este último el que haya tenido
una utilización más amplia y del que disponemos de más datos respecto a las
tallas definitivas de alrededor de 5 cm respecto a sus propios controles,
con buena significación estadística (Urban et al, 1979; Sybert 1984; Heidemann
et al 1987; Joss et al, 1988). Se acepta que los efectos colaterales del tratamiento
son escasos, aunque en algún caso especialmente con las dosis más elevadas,
se ha observado engrosamiento de la voz, clitoromegalia e hirsutismo, es decir,
signos de androgenización periférica. Estos efectos son de poca intensidad
en la mayor parte de los pacientes tratadas y utilizando las dosis más bajas
pueden y suelen ser inexistentes. Son convenientes los controles hepáticos
y de terapéuticos y de vigilancia periódica de la maduración ósea.
El segundo aspecto terapéutico que queríamos
comentar es el uso de estrógenos. Hace unos años su utilización se hacía con
una intención casi exclusiva de estrogenización periférica, usándolos a dosis
altas y en general en forma de conjugados equinos, posteriormente sustituidos
por derivados del estradiol. Sin embargo se observaba que respecto al crecimiento
el gasto era inútil, ya que no solo se producía un escaso incremento de la
talla sino también un rápido cierre de las metáfisis. A principio de los ochenta
se demostró que la dosis óptima para producir un incremento de las somatomedinas
séricas era tan baja como 25-100 ng/kg de etinil estradiol (Ross et al, 1983)
y se comenzaron nuevos ensayos terapeútios con la utilización de dosis muy
bajas de estrógenos. En ese sentido se pudo valorar como el tratamiento con
3-5 mcg/ dia de etinil estradiol incrementaba los niveles séricos de IGF-1
y su retirada les hacía disminuir a niveles pretratamiento (Cutler et al,
1985). Recientemente se han ofrecidodatos sobre el crecimiento con uso exclusivo
de estradiol a las dosis referidas. Por lo general se obtiene un importante
incremento de la velocidad de crecimiento parece disminuir en los años siguientes
(Kastrup et al, 1988). En nuestra experiencia personal hemos utilizado dosis
diarias de estrógenos equivalentes a 3-5 mcg de etinil estradiol asociadas
a oxandrolona (o.o5-01 mg/kg/día) con buenos resultados iniciales y sin avance
desmesurado de la maduración ósea, observando igualmente un pico de velocidad
de crecimiento que raramente sobrepasa los dos años desde el inicio de la
terapéutica. No obstante, nuestra impresión personal es que se pueden obtener
nuevos incrementos cuando se añade posteriormente hormona de crecimiento en
el momento en que la progresión anual de talla comienza a decrecer. Pese a
que las dosis bajas son las más frecuentemente utilizadas en la actualidad,
muy recientemente se publica un estudio retrospectivo de la asociación de
oxandrolona con dosis elevadas posteriores de estrógenos que puede ser revisado
como referencia (Lenko et al, 1988).
Y ya para finalizar esta rápida revisión sobre
los procedimientos terapéuticos actuales en el síndrome de Turner hemos de
referirnos a la utilización de hormona de crecimiento. La referencia obligada
en este caso es a la experiencia norteamericana (lippe et al, 1988) que acabas
de finalizar su cuarto año de seguimiento de un grupo total de 67 pacientes
con ST. Inicialmente realizaron una división en cuatro subgrupos, uno de los
cuales era utilizado como control mientras en los otros se aplicaba en orden
aleatorio oxadrolona, hormona de crecimiento o la combinación de ambas. Desafortunadamente
para la posible comparación de datos, aunque perfectamente comprensible desde
un punto de vista ético, el grupo control desaparece tras el primer año para
pasar a incrementar el grupo de mejor respuesta aparente. Los resultados comunicados
hasta el momento parecen indicar una clara mejoría de la velocidad de crecimiento
cuando se aplican GH y oxandrolona en combinación. El avance excesivo de la
maduración ósea durante el primer año hizo aconsejable una reducción a la
mitad de la dosis inicial de oxandrolona. Los datos publicados por B. Lippe
muestran como ese crecimiento de talla es mayor en el primer año para disminuir
en los años siguientes pero manteniéndose aún por encima de las velocidades
del crecimiento previas al tratamiento, al menos en el esquema terapéutico
utilizado por el grupo al que nos referimos, no parece producir eso buenos
resultados mantenidos. Queda aún por ver cual es la incidencia real en la
talla final que alcance estas pacientes, para poder tener una idea definitiva
sobre la madurez de esta asociación terapéutica.
En el momento actual, en España está aceptado
el uso de GH en el protocolo de utilización de Hormona de Crecimiento por
el Ministerio de Sanidad. En los próximos años tendremos la experiencia de
nuestro país respecto a la utilización de GH en estos pacientes no solo para
valorar la velocidad de crecimiento, sino de logros, si los hay de la mejora
en la talla final.

Características
Psicopatológicas del Síndrome de Turner
M. J. Mardomingo
Los trabajos sobre las características psicológicas
del Síndrome de Turner han destacado tradicionalmente el déficit intelectual
de estas pacientes y la ausencia de una morbilidad psiquiátrica superior a
la de la población general.
Nos referimos brevemente a estos dos aspectos
y al de la sexualidad, para exponer a continuación nuestra experiencia personal
sobre la psicopatología de estas pacientes.
COCIENTE INTELECTUAL Y SÍNDROME DE TURNER
El cociente intelectual puede oscilar desde
la normalidad hasta retrasos ligeros o medios, con preferente afectación del
Cociente Intelectual (C.I.) manipulativo y menor del C.I. verbal, con especial
dificultad en las pruebas de percepción espacial, característica del S. de
Turner, hizo pensar en la existencia de un gen recesivo ligado al cromosoma
X, responsable de estas habilidades y que explicaría la presencia del déficit
de estas niñas. Esta hipótesis, no obstante, no ha sido demostrada (Robinson,
A. 1982).
Las anomalías de los cromosomas sexuales,
se caracterizan por una menor letalidad que las de los autosomas. De hecho,
en las primeras, los trastornos somáticos suelen limitarse al aparato genital,
mientras que los trastornos de los autosomas, la norma es la afectación de
múltiples sistemas, concretamente de la estructura del cerebro y especialmente
de la corteza cerebral. Esto explicaría que los retrasos intelectuales en
el S. de Turner sean de grado ligero.
Otro hecho a destacar es que los trastornos
de los cromosomas sexuales, tienen distinta repercusión en el C.I, según que
afecten al cromosoma X o al cromosoma Y. Así la presencia de un cromosoma
X supernumerario, es más lesiva que la de un cromosoma Y, hasta el punto de
que el C.I del sujeto, decrece en orden inversamente proporcional al número
de cromosomas X supernumerarios presentes. De esta forma una hembra XXXX tiene
un retraso intelectual mayor que una hembra XXX y que un varón XXXY.
SÍNDROME DE TURNER Y MORBILIDAD PSIQUIÁTRICA
Algunos autores sostienen que el S. de Turner
no implica "per se", un mayor riesgo de morbilidad psiquiátrica (Pitcher,1981).
En nuestra experiencia personal el S. de Turner no representa un mayor riesgo
de padecer una enfermedad psiquiátrica en sentido estricto: esquizofrenia;
depresión bipolar, etc. pero si representa sin duda un mayor riesgo de trastornos,
tanto en la integración familiar de la niña, como en la adaptación social.
SÍNDROME DE TURNER Y SEXUALIDAD
Desde el punto de vista de la sexualidad,
en estas niñas la pubertad aparece de modo espontáneo en el 5% de los casos,
la menstruación en el 1 a % y en el embarazo en un 0,01%. Las pacientes son
heterosexuales, con actitudes y comportamientos típicamente femeninos.
PSICOPATOLOGÍA DEL SÍNDROME DE TURNER
La psicopatología del S. de Turner depende
en nuestra opinión de tres factores fundamentales:
1) Los rasgos morfológicos
2) El Cociente Intelectual
3) Las características del medio familiar
y social Estos tres factores están, además, interrelacionados, de tal forma,
que una menor afectación morfológica suele correlacionar con un mejor C.I.
y así mismo un medio sociocultural apropiado favorece el C.I.
La talla corta de estas niñas, y la morfología
facial, actúan como un elemento facilitador de dificultades en la socialización
por una parte y de sobreprotección familiar por otra, reforzándose ambos mecanismos
entre sí y pudiendo generar elevados niveles de ansiedad e información a la
niña, ya en la pubertad, de las verdaderas características de su trastorno,
puede ser un auténtico reto tanto para los padres como para los profesionales.
Es decir, la niña con S. de Turner tiene que afrontar los múltiples cambios
de la pubertad y de la adolescencia con un handicap sobreañadido.
En la Tabla I, se resumen la edad de consulta,
el cariotipo, el cociente intelectual, el comienzo de la deambulación y la
evolución de cinco pacientes afectas de Síndrome de Turner. Puede observarse
que el C.I. más bajo (73 y 81 respectivamente) se da en los pacientes con
cariotipo XO, y el C.I. más alto (108) en la niña con mosaicismo. La evolución
guarda asimismo relación con el C.I.: siendo la mejor en los dos casos de
mosaicismo y delección respectivamente, que siguieron estudios regulares cursando
una de ellas en la actualidad primer curso de Derecho en la Universidad. Las
mayores dificultades se presentaron en el área de la socialización, siendo
más evidentes en dos de las pacientes con cariotipo XO. En la tercera no se
pudo valorar pues su seguimiento se redujo a tres meses.
|
Pacientes
|
Edad
|
Cariotipo
|
C.I.
|
D. Psicomotor Deambulación
|
Evolución en años
|
| 1. M.V.G. |
10 |
45XO Cromatina (-) |
73 |
18 m. |
8 a. Def. soc.
|
| 2. P.B.P. |
14 |
Delección |
95 |
18 m. |
5 a. Estudia Derecho. Buena |
| 3. S.R. |
6 |
46XX / 45XO |
108 |
15 m. |
3 a. Buenos |
| 4. M.J.R. |
5 |
45XO Cromatina(-) |
87 |
16 m. |
9 a. Def. soc. |
| 5. G.P.G. |
9 |
45XO Cromatina(-) |
81 |
17 m. |
3 m. |
A continuación se presentan las características
psicopatológicas más significativas:
· Sentimientos de inseguridad, frustración
e incompetencia
· Deficiente socialización
· Deficiente imágen personal
· Dificultades en la aceptación del
propio cuerpo
· Irritabilidad y sentimientos depresivos
· Dificultades visomotoras, de organización
y estructuración espacial
No cabe duda que el número de casos estudiados
es muy pequeño, pero tiene la ventaja del minucioso y prolongado seguimiento
que se ha hecho de los mismos, pudiendo concluirse la existencia de una cierta
correlación entre cariotipo, malformaciones, C.I. y pronóstico. Estos resultados
deben ser confirmados con posteriores y más amplias investigaciones.
La edad de los padres en el S. de Turner es
similar a la de la población general. Tampoco se han descrito diferencias
significativas en la clase social de la familia, no obstante, la clase social
desfavorecida es un factor de riesgo con mayores posibilidades de presentación
de trastornos emocionales y de posibilidades más bajos en el C.I.
Puede decirse en resumen, que el S. de Turner,
por sus características morfológicas y cognitivas implica la vivencia de unos
mayores niveles de estrés que la población general, y, por tanto, requiere
mayores esfuerzos de adaptación.
El ser humano, ante las circunstancias ambientales
y personales, realiza una evaluación de las mismas y una atribución de significados,
siempre en relación con el bienestar del propio organismo, que tiene como
último objetivo la adaptación. En evaluación de las situaciones es llevada
a cabo por todos los organismos de modo tónico y basal (es decir, se trata
de una especie de chequeo permanente) y de un modo idiosincrásico, es decir,
una misma circunstancia no es percibida igual por los individuos y lo que
para uno es un estímulo amenazador para otro puede ser placentero. Así el
contacto con los amigos en grupo puede aparecer como placer o como una amenaza
de fracaso. Es decir, existen unas diferencias básales individuales en la
apreciación de la realidad.
El individuo, ante una determinada circunstancia,
evalúa sus recursos y opciones de respuesta, buscando la adaptación.
Pues bien, las pacientes con S. de Turner,
parten de unos recursos limitados para afrontar la realidad, requiriendo apoyo
y la ayuda de los profesionales y de la sociedad para asegurar su progresiva
adaptación.

